Muerto en vida con Patricia Ramírez

¿Cuáles serían algunos de esos hábitos para vivir una vida plena que tú recomendarías? 


Bueno, yo creo que el primero es aprender a vivir de forma valiente y cuando aprendas a vivir de forma valiente, tienes que aprender a convivir con tus emociones. 

La gente solo quiere un estado de felicidad y la culpa la tienen las redes sociales. Hay veinte mil mensajes totalmente, para mí fuera de lugar, que nos dicen que en esta vida todo es actitud, que si tú quieres, tú puedes, que no hay techo ni hay límite, y eso es mentira, o sea nos están diciendo que para ser feliz tenemos que ser superhombres y supermujeres, y que no podemos ni padecer ni sentir, que si nosotros queremos eso lo vamos a conseguir, es mentira, ¿por qué? porque todos tenemos límites, y todos tenemos emociones como la tristeza, la frustración, los celos, la envidia que si no aprendemos a entendernos y a convivir con ellos, vamos a estar continuamente frustrados y nos vamos a sentir culpables porque vemos por ahí en Instagram a mujeres maravillosas y hombres estupendos que por detrás habría que rascar a ver si es así, que nos ofrecen un modelo de conducta que no es nada real, que no nos vemos capaz de limitar bueno porque es totalmente irreal, por eso no lo podemos limitar. Entonces, yo creo que lo primero es aprender a convivir con la valentía y para ser valiente uno tiene que aprender a ser vulnerable y aprender a convivir con esas emociones. 

Tu otro libro, ‘Cuenta contigo, no busques fuera las soluciones que están en ti’, pero a veces lo más difícil es saber que la respuesta está en ti, ¿cómo guiarte?   

Yo creo que no hay nada más, que no hay peso mayor en la mochila para una persona que sentirse responsable de las emociones de otro. Entonces uno tiene que empezar a responsabilizarse de sus emociones y sus decisiones. 

No lo hacemos por miedo a fallar, ¿no? porque si yo tomo la decisión y fallo luego me voy a sentir culpable. Osea, las soluciones están dentro de nosotros y para eso tenemos que aprender a saber cuáles son nuestras fortalezas que les dedicamos poco tiempo, tenemos que saber también cuáles son nuestros placeres y también dedicarles tiempo, tenemos que hacer una lista de cosas que queremos cambiar, pero enfocando las soluciones, no enfocando en machacarnos por las cosas que hemos hecho mal. 

Para depender también de nosotros, tenemos que aprender a gestionar el error de forma correcta, que cuando gestionamos los fracasos no es más que culpabilizarnos, ¿no? La cofradía ésta del santo reproche todo el día venga a machacarnos cuando no nos damos cuenta que la única manera de poder avanzar es tratar de ser compasivos, agradables y educados con nosotros mismos, entonces entre las fortalezas, en marcar los objetivos, hacer nuestras listas, entender nuestras emociones, escucharlas, ser compasivos, entre todas esas variables por ahí anda en la solución.