Los 7 miedos más frecuentes que te limitan para crecer en tu trabajo, por Daniel Colombo




Los 7 miedos más frecuentes que te limitan para crecer en tu trabajo

Por: Daniel Colombo


Fernando acaba de empezar su primer trabajo y quiere progresar lo antes posible. Comienza con buen pie y sabe que, si consigue algunos resultados, su líder estará contento con él. Así que se pone a trabajar en algo nuevo. Se levanta temprano por la mañana, va al trabajo en transporte público porque es más barato que tomar un taxi, y llega a su puesto de trabajo lleno de entusiasmo.

El día arranca bien, pero después de la hora de comer las cosas cambian. Le empieza a doler el estómago y no puede dejar de bostezar ni siquiera cuando bebe agua. No sabe qué le pasa, pero lo peor de todo es que aún quedan cinco horas para que termine. ¿Sabes qué le pasa? Tiene un miedo que no le permite crecer en su trabajo.

Puede que pienses que el miedo es sólo otra palabra para referirse a estar asustado. Sin embargo, en realidad es mucho más que eso. El miedo es la sensación de peligro o aprensión causada por la presencia o la anticipación de un mal, un dolor o alguna otra amenaza. Esta emoción puede ir desde un nivel de ansiedad que se puede manejar, hasta un intenso terror paralizante.

Lo que le pasa a Fernando es que no ha podido reconocer aún que hay muchos miedos que le impiden crecer en su carrera. Por eso hoy revisaremos juntos los 7 principales que limitan a la mayoría para que avancen laboralmente.

  • El origen del miedo

El miedo es una reacción que se produce ante lo que la persona interpreta como un peligro inminente. Puede haber aspectos totalmente reales y concretos, y también, aquellos producto de la fantasía mental, o de experiencias pasadas traumáticas que hacen que repitas una y otra vez el mismo circuito que produce el miedo.

En términos generales, al igual que el personaje de este artículo, podrías convertirte en alguien con muchos miedos acechándote de tres formas:

  • Por medio de la cultura. Por ejemplo, en un entorno donde prevalece la idea del miedo atemorizante ante situaciones que podrían tener consecuencias negativas; es el caso de ciertas creencias religiosas acerca del castigo divino, o de gobiernos que dominan a través del miedo si se transgreden las normas que ellos dictan.


  • Por aprendizaje vicario: significa que se capta ese miedo a través de observarlo en otras personas. En este caso, ni siquiera necesitas tener contacto directo con el estímulo, sino que captas una reacción de miedo en alguna persona, y automáticamente empiezas a sentirlo tú también. Para ejemplificar, convives con alguien que tiene miedo a un animal en particular, y desarrollas esa misma aversión, aunque no fuiste quien la originó, sino que lo hiciste por simple observación.


  • Por condicionamiento clásico: cuando se produce, a nivel psicológico, un proceso de aprendizaje en el que se una asociación entre un estímulo condicionado y un estímulo incondicionado, para producir una respuesta condicionada. Es el caso cuando alguien te dice “Ten cuidado con el jefe; cuando viene de mal humor es capaz de hacerte cualquier cosa”. Por más que a ti te parezca una persona tranquila, si se refuerza ese concepto una y otra vez, empezarás a tener cierta distorsión en tu modo de verlo, que puede terminar en que sientas miedo cuando te llama para reunirte con él. Y todo basado en un condicionamiento que empezó en forma externa a ti, aunque después lo incorporaste.


  • El miedo te impide crecer en el trabajo

En el ámbito laboral, cuando sientes miedo es factible que surja porque crees que tienes una baja capacidad de control y predicción de lo que sucede. Generalmente lo superas activando técnicas de afrontamiento, para las que movilizas distintos comportamientos.

Debes saber que los seres humanos siempre intentamos evitar o escapar de cualquier cosa que nos produzca ese temor, o dolor, real o imaginario, concreto o potencial.

El miedo actúa como una alerta, es un indicio de que hay algo que necesitas regular mejor en tus emociones, para no quedar paralizados y poder actuar de la mejor forma posible.

Como conducta defensiva, es el motivo de gran parte de las agresiones que se viven en el mundo del trabajo (y la vida en general), ya que cuando aparece un estímulo que tu mente decodifica como potencialmente peligroso, el estado de alerta interior se pone en guardia, y puede estallar con ira, enfado, tonos poco apropiados para facilitar las soluciones, y un estado del cuerpo que manifiesta signos muy claros de lo que estás sintiendo.

  • Estrategias de afrontamiento del miedo

Para aprender a convivir con el miedo, hay al menos cuatro estrategias diferentes que puedes aplicar: inmovilizarse, amenazar o atacar, retirarse, y también tratar de evitar el ataque del otro.

Inmovilizarse significa quedarte en parálisis frente a lo que sucede, no actuar y esperar que pase o que sea lo que deba ser.

Amenazar o atacar es responder con intensidad emocional a aquello que te produce el miedo. En el trabajo esto se ve claramente cuando un empleado estalla en ira el día menos pensado, incluso sin motivo aparente, aunque quizás haya venido acumulando sus “pequeños miedos cotidianos” en un efecto de una olla a presión. Hasta que un día estalló.

Retirarse es ausentarse, querer escapar inmediatamente de ese estado emocional; fugarse, hacerse humo como decimos habitualmente.

Y tratar de evitar el ataque del otro implica un despliegue de herramientas de contención para la autodefensa, pensando en no sufrir más o salir lastimado emocionalmente.

  • Los 7 miedos que te limitan a crecer en el trabajo

Te invito a revisar estos 7 miedos más frecuentes que te limitan a crecer laboralmente; en cada caso sugiero algunas herramientas para que puedas trabajarlo:

  1. De no tener los talentos suficientes

Surge al pensar que eres poco inteligente y que no tienes la preparación suficiente. Herramienta: evalúa a consciencia tus competencias; haz test, diagnósticos, consulta con expertos en comportamiento y desempeño para saber si esto es real. Si hubiese aspectos a mejorar, puedes desarrollar esos talentos y así vencerás el miedo que sentías.

  1. Miedo a fracasar

Es uno de los más comunes, aunque la realidad indica que nadie es infalible, por lo que sugiero que te enfoques en transformar la energía de los fallos, en potencia para aprender y resignificarlos como un escalón de avance. Se logra con entrenamiento en la actitud interior cuando sientes que fracasas. A veces no puedes cambiar el hecho, aunque sí la forma en que accionas frente a él.

  1. Miedo a los errores

El equivocarse forma parte del proceso de conocimiento. Así como has aprendido muchas cosas, también es factible entrenar el proceso inverso: desaprender, para, luego, re-aprender. Si puedes, subsana de inmediato los errores, y verifica internamente qué emociones sentiste, cómo te han afectado y qué podrías mejorar para la próxima vez.

  1. Miedo a ser pobre

Acaso uno de los más limitantes, surge de la creencia de que si pierdo este trabajo no conseguiré otro. Esto genera apego y dependencia, aunque las condiciones sean miserables desde tu perspectiva. Aún así, no te animas a soltarlo y aceptas casi cualquier cosa.

¿Qué pasaría si piensas que, puesto en la situación, siempre vas a encontrar alternativas y salidas? ¿Por qué visualizas escenarios negativos en todo momento?

No voy a mentirte: es real que puedes estar sin trabajo, que te puedan despedir, renunciar, e incluso cerrar el negocio o empresa; aunque esto no significa que, directamente, pasarás a ser pobre (lo que sea que esto signifique para ti).

Recuerda esto: La pobreza es una forma de mentalidad, no exclusivamente escasez de recursos.

  1. Miedo al rechazo y no ser respetado ni querido

La falta de afecto en el ámbito laboral toca directamente las emociones porque todos queremos sentirnos queridos y apreciados.

Uno de los puntos donde se centran más las personas es en que buscan constantemente el reconocimiento externo. El asunto es que, si dependes de esto, cuando no lo recibas no sabrás qué hacer. Entonces, empieza por reconocerte a ti, tu valía, fortaleza, talentos y habilidades. Y si luego viene el reconocimiento externo, mucho mejor.

Herramientas prácticas: trabaja en tu autoestima, autoconfianza; y, fundamentalmente, en soltar el apego a caerle bien a todas las personas -porque jamás lograrás, ya que siempre habrá alguien a quien no caemos bien-. Cuando incorpores estas destrezas habrás aprendido que pueden quererte tal cual eres; que te pueden apreciar por tus talentos y tu forma de ser si tratas a las personas con respeto, empatía y espíritu de colaboración, y de esta forma, alejarás ese miedo al rechazo.

  1. Miedo a no ser merecedores del crecimiento / algo mejor

Generalmente tiene su origen en creencias limitantes del seno de familia donde has crecido. Si has recibido estímulo positivo permanentemente, no habría inconvenientes. El asunto es cuando se te ha dicho que no mereces lo mejor, o que las buenas oportunidades son para los demás. En este caso, trabaja en desprogramar y re-programar tu cadena de creencias limitantes, por otras que sean creencias potenciadoras, de forma tal que tu modelo mental sea de crecimiento, y no de restricción.

  1. Miedo a ser incomprendido

El miedo se manifiesta muchas veces detrás de la actitud por la que expresas interior y exteriormente algo así: “Me siento incomprendido por mi jefe, los compañeros y por la empresa en general”, “Hago siempre el máximo esfuerzo, pero me parece que jamás es suficiente para los demás”, “Me dejan siempre de lado”, “Me hacen sufrir”.

Pues bien: padeces del Síndrome de la Oveja, el “Meee…” permanente. Voy a serte franco: juegas el juego de la víctima, en el que siempre pones tus problemas en manos de otros. Son ellos y ellas quienes ME hacen, ME juzgan, ME tratan mal. ¿Es realmente así, o podrías observarlo desde tu perspectiva?

Para trabajar este aspecto y empezar a sentirte integrado en el equipo, trabaja en tu responsabilidad en vez de jugar a la víctima de las circunstancias. Hazte responsable por la parte que te toca y puedes conversar con quienes sientes que tienes diferencias, para sanear esas relaciones.

Practicando estas técnicas de afrontamiento del miedo, en corto tiempo verás cómo aumenta tu autoestima, generando más seguridad interior para afrontar distintas situaciones que, antes, te producían miedo en el mundo del trabajo. Y, claro está, lo replicarás en tu vida personal.