Gestiona emociones, con Patricia Ramírez

Actualizado: 16 jun 2020

EN BUSCA DE SENTIDO / TEMAS PARA CRECER



Seguro que todos nos sentimos identificados con esa situación en la que utilizamos actividades poco saludables para calmar las emociones. Nos vamos a la cocina, comemos y, claro, no comemos verduras, comemos cosas que nos engordan porque son más apetitosas.


Nos da por comprar, por beber alcohol o nos da por la apatía; tirarnos en un sillón y no levantarnos. Esto ocurre cuando uno a veces siente aburrimiento, tristeza, pena, rabia, frustración.


Podemos aprender otras maneras de gestionar las emociones, porque cuando bebemos de más, comemos mal, no dormimos, nos pasamos toda la tarde viendo una plataforma, series una detrás de otra, o nos da por comprar, al final aparecen la culpa y el remordimiento. Y nos metemos en un bucle, nos volvemos a sentir mal y volvemos a actuar de una manera incorrecta.


Para aprender a gestionar nuestras emociones existen muchas otras actividades y alternativas. Se me ocurren unas cuantas, la primera: meditar.


Meditar da paz y serenidad a nuestro cerebro, tenéis varias aplicaciones en los móviles que nos enseñan a meditar. Podemos también comer de forma saludable, porque cuando comemos de forma saludable también alimentamos mejor a nuestros neurotransmisores y el cerebro funciona bien.


Tenemos que no robarle horas al sueño. El sueño es el momento en que todo lo que ocurre por dentro da orden, nuestras carpetas se ordenan, se desechan los recuerdos que no necesitamos, se almacenan los recuerdos que son importantes, nuestros neurotransmisores funcionan bien y nos sentimos con mejor estado de ánimo.


Podemos hacer ejercicio físico, eso es salud emocional así sin más. Nos ayuda a que nuestras funciones cognitivas funcionen bien y también mejora nuestros neurotransmisores liberando serotonina, dopamina, que nos producen bienestar y felicidad.


También podemos tratar de llevar un diario del bienestar. Supone dedicar 10 minutos por la noche a escribir todo aquello bonito que ha ocurrido durante todo el día. Porque si por la noche escribimos las cosas que han sido bonitas y agradables, nuestro cerebro va a estar enfocado durante el día en buscar y crear situaciones agradables para luego poder escribirlas.


No olvides tampoco las relaciones personales. Nos gusta estar con gente, reírnos, compartir con amigos, compañeros de trabajo, con la familia. Las personas nos alimentan y nosotros alimentamos a las personas, recuerda que somos seres sociales y nos gusta pertenecer a la tribu.


Y, por último, el valor de prestar ayuda. En el momento en que tú colaboras en el bienestar de otra persona, le ayudas, participas en algún voluntariado o haces algo con una ONG, inmediatamente tu bienestar también se incrementa porque ayudar a los demás nos hace sentir bien.