Arugamama: las cosas son como son


Arugamama: las cosas son como son

Por: Marcos Cartagena


Esta quizás sea una de las verdades que más nos cuesta aceptar.


Las cosas son como son y no como a nosotros nos gustaría que fueran. A veces, las personas nos empeñamos en cambiar una realidad que no está a nuestro alcance. En no aceptar que hay cosas que se encuentran dentro del círculo de influencia que podemos controlar y otras que no.



Arugamama


在るが儘


Las cosas son como son


Arugamama es una palabra frecuentemente utilizada por el budismo Zen. Para ellos, Arugamama representa una forma de armonizarse con la naturaleza y aceptar que en invierno hace frio y en verano hace calor. Es algo que no podemos cambiar. Sin embargo, lo que sí que podemos cambiar es cómo afrontamos ese hecho indiscutible que está totalmente fuera de nuestro alcance.


Que sencillo es y a su vez, que complicado. El ser humano lleva siglos lidiando con esta cuestión. Epicteto, uno de los precursores de la filosofía estoica, ya lo decía hace casi 2000 años.


“Lo que importa no es lo que te sucede, sino que haces con lo que te sucede”


Esta breve pero potente frase refleja la esencia de Arugamama ya que no podemos controlar ciertos eventos. Simplemente tienen lugar. Pero la forma en la que reaccionamos ante ellos, eso sí que está en nuestras manos.


Arugamama es una palabra que habla de aceptación. Habla de dejar de lado la resignación y el resentimiento que cargamos cuando algo no ocurre como hubiéramos querido y nos negamos a aceptarlo. Quizás construimos una verdad paralela en nuestra mente y nos auto engañamos, o simplemente nos lanzamos a los brazos del victimismo y la queja constante como si eso fuera a ayudar en algo.


El verdadero valor reside en observar los hechos de frente, sin apartar la mirada. Consiste en entender que la vida sigue su curso y que nosotros podemos decidir si vamos a ser arrastrados por ella, o por el contrario, vamos a correr a su lado y disfrutar del paseo.


Arugamama es un punto de partida. Es un mantra que nos lleva a la siguiente reflexión.


“Vale, esto es así, y ahora ¿Qué puedo hacer al respecto?“


Es el inicio del cambio. Un momento en el que dejamos de lado lo que no podemos controlar, y empezamos a enfocarnos en lo que sí. Cuando rechazamos el rol de víctima y volteamos cada piedra para influir en lo que se puede cambiar, ganamos confianza y, a menudo, satisfacción. Podemos hacer preguntas, buscar consejos, escuchar y aprender. Y sobre todo, tomar decisiones que nos lleven a la acción. Sin ella, de nada sirven todos nuestros esfuerzos.


Para mí, aceptar la realidad tal cual es, aceptar Arugamama, es la única forma de vivir en paz. Y la paz es la estación más cercana a la felicidad.